NUEVO PROYECTO DE INFORMACIÓN SOBRE LA SANTA MISA TRADICIONAL TRIDENTINA

Voy a poner una sección (de momento en este blog) para la Misa Tradicional Tridentina.

Por tiempo, pues todos tenemos trabajo o cosas que hacer, este primer artículo va a ser muy básico. Hoy es lunes 10 de diciembre de 2018, empezamos la semana y esto pretende ser la invitación para que conozcáis la misa y desde ya se levante la motivación y el próximo domingo 16 de diciembre tengáis la suerte y bendición de asistir a esta misa, conociéndola cada día más.

La Santa Misa Tradicional de rito Tridentino, es la misa que básicamente ha existido en la iglesia durante 1500 años. La razón por la que se dejó de visibilizar esta misa en la iglesia desde aproximadamente el año 1968, está muy intrincada en una infiltración masónica y satánica. La iglesia está siendo fuertemente atacada sobretodo en esta época y ya no se cortan, están intentando adormecer a la gente, estirando y estirando e intentando romper la iglesia y cambiar esencialmente las verdades de la verdadera salvación del alma. Es un proceso lento pero que continúan hoy día.

La misa es bella de por sí, se llama tridentina porque fue establecida en este rito en Trento, en el concilio por el papa San Pío V. Si seguís esta semana con atención intentaré hacer la mejor introducción para que podáis enamoraros de esta misa y tener la Gracia, que sólo Dios puede dar, de beneficiaros de los inmensos tesoros escondidos de cada Santa Misa.

Os habéis perdido quizás la misa de ayer. Empezaré por citaros las lecturas de ayer, 2º Domingo de Adviento. Sabéis que el año litúrgico en la iglesia comienza con el primer domingo de Adviento, en este año se ha empezado en el 2 de diciembre 2018. Disfrutadla.

Cito del misal de 1962: (Toda la liturgia del segundo domingo de Adviento está embebida en el pensamiento de Isaías, por ser él por excelencia el profeta que anunció la venida del reinado de Cristo Redentor. Que nuestros sentimientos sean la esperanza y la alegría: la venida de Nuestro Señor Jesucristo ya está cercana).

INTROITO: (Is, 30, 30; Salmo: 79,2)

Pueblo de Sión, mira que el Señor vendrá a salvar a las naciones; y el Señor hará oír la gloria de su voz en la alegría de vuestro corazón. Tú que gobiernas a Israel, atiende: Tú que guías a José como a una oveja. Gloria al Padre. Pueblo de Sión…

COLECTA:

Mueve, Señor, nuestros corazones para preparar los caminos de tu Unigénito: para que, por su venida, merezcamos servirte con almas purificadas. Que contigo vive y reina.

EPÍSTOLA: (Rom. 15, 4-13)

Hermanos: Todas las cosas que han sido escritas, para nuestra enseñanza han sido escritas: para que por la paciencia y consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. Más el Dios de la paciencia y el consuelo, os dé a sentir una misma cosa entre vosotros conforme a Jesucristo; para que, unánimes, a una glorifiquéis al Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo. Por tanto, recibíos los unos a los otros como Cristo os recibió, para gloria de Dios. Yo os digo que Jesucristo fue el dispensador del Evangelio primero para los judíos circuncisos, demostrando con él la veracidad de Dios, y confirmando las promesas hechas a sus padres. Mas también los gentiles deben glorificar a Dios por su misericordia, según está escrito: Por esto yo te alabaré, Señor, entre las naciones, y cantaré a tu nombre. Y en otro lugar: Alegraos, gentiles, con su pueblo. Y otra vez: Alabad al Señor todas las gentes, y ensalzadle todos los pueblos. Y así mismo Isaías dice: Brotará el vástago de Jesé y surgirá para gobernar a las naciones; en Él esperarán las gentes. El Dios de la esperanza os colme de gozo y de paz en el creer: para que abundéis en esperanza y en la virtud del Espíritu Santo.

GRADUAL: (Sal. 49, 2, 3, 5)

De Sión descenderá la gloria de su hermosura: Dios vendrá en su esplendor. Congregad en su derredor a los fieles, que concertaron alianza con Él en sus sacrificios.

ALELUYA: (Sal 121, 1)

Aleluya, aleluya. Me he alegrado en esto que se me ha dicho: Iremos a la casa del Señor. Aleluya.

EVANGELIO: (Mt. 11, 2-10)

En aquel tiempo: Al oír Juan desde la cárcel las obras de Cristo, envió a dos de sus discípulos a preguntarle: ¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro? Y respondiendo Jesús, les dijo: Id y contad a Juan lo que habéis oído y visto. Los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio: y bienaventurado el que no sea escandalizado en Mí. Y luego que se fueron éstos, comenzó Jesús a hablar de Juan al pueblo: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña movida al viento? O ¿Qué salisteis a ver? ¿A un hombre vestido con ropas delicadas? Cierto, los que visten finos vestidos están en casas de reyes. Pero ¿Qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Ciertamente lo es, y aún más que un Profeta. Porque éste es de quien está escrito: He aquí que Yo envío mi Ángel ante tu faz, que preparará tu camino ante Ti.

OFERTORIO: (Sal. 84, 7, 8)

Oh Dios, si te vuelves a nosotros, nos darás vida, y tu pueblo se alegrará en Ti; muéstranos, Señor, tu misericordia, y danos tu Salvador.

SECRETA:

Te rogamos Señor, te aplaques con nuestras oraciones y ofrendas; y como no podemos alegar méritos de ningún valor, socórrenos con tu auxilio. Por Nuestro Señor Jesucristo.

COMUNIÓN: (Bar. 5, 5; 4, 36)

Levántate, Jerusalén, y ponte en lo alto; y mira el regocijo que te viene de Dios.

POSCOMUNIÓN:

Saciados ya con el manjar espiritual, te suplicamos, Señor, que por la participación de este Sacramento, nos enseñes a despreciar lo terreno, a amar lo celestial. Por Nuestro Señor Jesucristo.

🙂

Bueno, ya he hecho la buena obra del día.

Os dejo también aquí el Padre Nuestro, Ave María y Gloria en latín: (Caelis, se pronuncia chelis, Caelo: chelo; Tentatiónem: tenta(t)sionem. Grátia, gracia. Jesus: Yésus. Nostrae: Nostre. Principio: princhipio. y el final: saécula, saeculorum: sécula seculorom.

Pater Noster, qui es in caelis, sanctificétur nomen tuum. Advéniat regnum tuum. Fiat volúntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidiánum da nobis hódie. Et dimítte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris. Et ne nos indúcas in tentatiónem: sed líbera nos a malo. Amen

Ave María, grátia plena, Dóminus tecum; benedícta tu in muliéribus, et benedictus fructus ventris tui, Jesus. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc et in hora mortis nostrae. Amen.

Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in princípio et nunc et semper et in saécula saeculorum. Amen.

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