FELIZ NAVIDAD, NATIVIDAD, EL NACIMIENTO DEL NIÑO DIOS.

La navidad es el nacimiento de Cristo. Ese niño que toca los corazones en lo más profundo. Ese al que muchos no ven ni comprenden, pero que realmente cambia nuestras vidas.

Bendito sea Jesús y su Santísimo Nombre. Alabado sea el Dios de las misericordias, el Dios altísimo que envió a su Hijo a vivir entre nosotros y a morir por nuestros pecados.

Un buen sacerdote me comentó con mucha sencillez y profundidad que Jesús nace, Jesús quiere nacer en nuestro corazón y para ello la mejor forma de prepararse en las semanas anteriores, llamado “Adviento”, es confesarse y comulgar. Una persona que se confiesa con continuidad y limpia su corazón, alcanza una felicidad que el mundo no conoce,¡que bien lo explica la Biblia!

Me comentó este sacerdote que la navidad es realmente el nacimiento de Cristo, la navidad no es comer, y la fiesta del “mundo”, la gente en general se pierden lo que es la navidad, el centro de la navidad, lo esencial de la navidad, el nacimiento de Jesús que quiere nacer en nuestros corazones. Me dijo que los mejores regalos que le podemos hacer a ese niño, confesarse, comulgar, ayudar a los pobres, hacer buenas obras, ayudar al prójimo y a nuestros cercanos, esos son los mejores regalos pero me recalcó, los más importantes que le hacemos a Jesús, son confesarse y comulgar.

Dios quiera y podáis vivir la gracia de acercaros a Dios, arrepentirse de vuestras faltas, haced esta oración para ello:

“Espíritu Santo, fuente de luz eterna, disipad las tinieblas que me ocultan la fealdad y la malicia del pecado. Inspiradme un horror tan grande a él, que llegue a aborrecerlo, si posible fuera, tanto como Vos mismo, y prefiera mil veces a la muerte antes que volver a cometerlo”.

“¿Como podré agradeceros, oh Dios mío, todos los beneficios que de Vos he recibido? Habéis pensado en mí desde toda la eternidad, me habéis sacado de la nada, habéis dado vuestra vida para redimirme, y día tras día, seguís colmándome de infinidad de favores. ¿Qué haré en agradecimiento de tanta bondad? Venid, Espíritus bienaventurados, y ayudadme a alabar al Dios de las misericordias, que no cesa de prodigar sus gracias a la más indigna e ingrata de sus criaturas.”

Almas bienaventuradas que tenéis la dicha de estar ya en la gloria, obtenedme dos cosas del que es nuestro Dios y nuestro Padre, que no lo ofenda jamás mortalmente y que corrija en mí todo  lo que le desagrade. Amén.

Pedid a Dios el Espíritu Santo, en el nombre de Jesús, para más comprensión, porque el lo envía, y os digo que si estáis en una vida de pecado, lo que os parece dulce os parecerá amargo y lo que os era amargo os parecerá tremendamente dulce. Pedid a Dios que os quite las tinieblas que ocultan la fealdad y la malicia del pecado. No tengáis en ayunas a vuestro espíritu en esta batalla, sino más bien acallad la soberbia de la carne.

“Sed Santos como vuestro Padre es Santo”

de semillasysalud

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