LA ETERNIDAD

Fascinante la eternidad, pero para que sea de salvación. Tenemos una promesa para la vida eterna, en Cristo. Si pidiéramos a Dios y a los ángeles que nos quiten de encima las mentiras y los engaños de los poderes malignos, sabríamos que el gozo verdadero y completo está en la santificación del espíritu.

Caminaríamos con gozo y con la verdad del Espíritu Santo, por medio de Jesús, camino al Padre, la gente se convertiría al instante si pudiéramos ver la belleza, libertad y alegría que tanto nos están intentan intentando apartar. En este camino es normal que venga la prueba y las arideces, y el aumento de la maldad. Jesús nos previno de esto diciendo que por el aumento de la maldad, la caridad de muchos se enfriará, “pero el que persevere hasta el fin, ese se salvará” (Mateo 24, 13).

La gracia de Dios debe actuar en nosotros de forma viva. Os invito otra vez a ver este vídeo.

Oremos así, como nos invitaba María Simma en esta ocasión:

“Espíritu Santo concédeme la fuerza de resolver las cosas con valentía, con verdad, con amor y sin herir. Espíritu Santo, mi Ángel Custodio y Arcángel San Miguel, alejad de nosotros los poderes malignos. Espíritu Santo, Tú Espíritu de la Verdad, concédenos a todos los presentes la vaentía la fuerza de la verdad. Que las mentiras y los engaños se aparten por medio del poder de los ángeles, amén.” Y yo añadiría en el nombre de Jesús, amén. Y tendría mucha más potencia.

“Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.”
Juan, 14 – Bíblia Católica Online